martes, 26 de abril de 2011

By the way...




Aquí es donde curro. Imagino que también es la cuna de mi inspiración, y el horno donde he cocido algunas de las mas alucinantes historias que he vivido... en fin... 

sábado, 23 de abril de 2011

Gravedad Cero...

Ahora estoy en esa etapa maldita, en esa transición que va de algo malo a la estabilidad de una vida normal, una vida sin descargas eléctricas, sin sobresaltos, y no porque no me quede mas remedio, sino... bueno, digamos que es mas bien una elección.

Es el momento adecuado para caminar tranquilamente sobre este valle escoces, meditar, y repasar todo lo vertiginoso que me ha traído a este preciso instante, todas esas cosas que parpadean y se mueven, que son todo chispas y destellos ¡llamaradas! Es hora de recuperar mi fe perdida...    




Esta canción me hace querer follar en gravedad cero, 
y follar en gravedad cero debe ser como follar en el colchón de Dios, 
en su habitación, mientras el mira y se masturba...

miércoles, 13 de abril de 2011

Jesus, Maria y Joe Cocker...

Siempre me siento en ventanilla. Me gusta mirar altivo lo pequeñas que se ven las cosas desde aquí arriba e imagino como se debe sentir Zeus mientras observa a los malditos mortales desde el Olimpo. A medida que mis pasos me acercan al avión voy menguando hasta cumplir 10 años, y me subo a el como si estuviera subiendo a la montaña rusa mas alta, mas rápida, con mas piruetas y mas trepidante de la feria. Todo a mi alrededor se transforma, todo son luces de colores brillantes y música estridente, los niños corren tirando de sus padres comiendo chucherías y casi puedo lamer en el aire el dulce sabor del algodón de azúcar y manzanas de caramelo.

Me abrocho el cinturón y ya estoy preparado para sentir como el avión  sale disparado  y mi estomago  se pega al respaldo del asiento y tengo que apoyar mi cabeza hacia atrás mientras veo todas las coronillas y todos los moños de todos los que están sentados delante de mi. Entonces el avión despega sus ruedas del suelo con suavidad y ahora es mi estomago el que va hacia abajo mientras el asiento lo empuja hacia arriba y el zumbido del motor ya ha taponado mis oídos.

Miro por la ventana, pero ya ha oscurecido y no se ve nada, solo las luces naranjas de las ciudades como si fueran hormigueros con centrales eléctricas y hormigas con faros antiniebla que se mueven nerviosas por todos esos túneles apenas iluminados. Escucho un poco de música y me aburro, leo pero tengo frióasí que me levanto con la intención de molestar al que esta sentado en el pasillo y cojo mi mochila del portaequipajes. Saco mi Panamá y mi chaqueta, pero ya es tarde, el excesivo frió del aire acondicionado ha irritado mi garganta y toso a cada minuto, y en un radio de tres filas hacia adelante, hacia atrás y hacia el lado, varios pasajeros se giran y me miran con una mezcla de miedo y reproche.

Ahora hay turbulencias, suaves, y se enciende la señal de abrochar el cinturón, pero nadie le hace caso hasta que Zeus le da un meneo al avión y descendemos 10 o 100 metros de golpe, y después del murmullo inicial y de ver como todas esas coronillas y moños se miran unos a otros con sorpresa y pavor, el ruido metálico de las hebillas abrochándose lo recorren como cuando los que están en las gradas de un partido de fútbol hacen la ola. Cierta tranquilidad y un tímido silencio se instalan en el avión, y entonces decido toser para joderles un poco.

24 horas viviendo los aeropuertos aburren mucho, y después de las turbulencias, la música y las paginas de un manifiesto a la exaltación de la vida me doy cuenta de que me estoy meando, la excusa perfecta para volver a molestar al del pasillo otra vez y estirar las piernas. Salgo del baño y una azafata esta haciendo venta ambulante de perfumes y bloquea el pasillo con su carrito y su sonrisa fingida. Se apresura a empujarlo con la mirada perdida casi mirando al techo, como si rezara a un Dios desconocido suplicando que nadie le pida nada, hasta que una entrañable señora con un pañuelo muy feo en la cabeza le pide el catalogo mientras busca algo en su enorme bolso... maldita señora... deberían haberla obligado a facturarlo... y por fin encuentra las gafas...

Me apoyo en la puerta, y ahora soy yo el que reza al Dios desconocido para que haga que el tiempo vaya mas rápido. La puerta que esta frente a mi se abre. Es la puerta del otro baño, y de el sale una muchacha con el pelo negro y rizado, y me mira y luego contempla la escena de la señora, la azafata y el carrito. No se su nombre, ni de donde viene ni a donde va, lo único que se es que su sonrisa me inunda de vida. Comenzamos a hablar, sobre la vida, sobre lo que nos a llevado a ese preciso momento, y cada vez sonríe mas y nos emocionamos, como si fuéramos dos vagabundos hambrientos compartiendo una azada de pan recién hecho. Para todos los demás el mundo estaba lleno de basura, de momentos sin sentido, horrible, de cosas rotas, pero para ella, cada sombra, cada color, cada textura, cada olor, todos ellos contaban una historia, todos ellos merecían ser apreciados, y por un momento pude ver al mundo como lo veía ella. Hablamos de las cosas por hacer, del misterio, de quien elije los pasos de baile con los que danzamos por la vida, de quien nos vuelve locos, nos da latigazos o nos corona con la victoria cuando logramos lo imposible y de reírnos hasta que nos dolieran las costillas, y por un momento parecíamos Sal Paradise y Marylou, conduciendo a toda velocidad hacia Frisco mientras escuchábamos Jazz y no bostezábamos por miedo a aburrir a la vida.


La vendedora ambulante ya no bloqueaba el pasillo, y nos dimos cuenta de que la vida debía continuar. Había que elegir otros pasos de baile, otros aeropuertos, otra banda sonora con la que ambientar al mundo con nuestra presencia, y yo encontré esta:



lunes, 4 de abril de 2011

I have so much to say and so little time to say it...




Me siento extraño cuando regreso a una ciudad que hace tiempo que no visito. La gente que me rodea, la sombra de los edificios, el haz de luz ámbar de la farola donde escribí que I was here, el acento sureño y gracioso de las personas que aprecio... todo esta tan upside down... El bar donde hacen el único café solo que me gusta sigue abierto, y me asombro, como si fuera la primera vez que veo el principio de un arco iris...

Lo que me gustaba de ella era esa pequeña manía de querer saberlo todo, todo de mi. Y eso me resultaba tremendamente incomodo porque yo amo mis secretos. Al menos lo intente. Quizás fue mi equivocación, no la suya. La quise de verdad, y cuando pienso lo que perdí me sigue doliendo, pero ahora mi corazón esta libre de ella... vaya mierda...


...ya no persigo a nadie. Ahora disfruto del viaje...

miércoles, 30 de marzo de 2011

La Antartida esta en los detalles...

Era Diciembre del año 1957. Jack Kerouack había publicado unos meses antes su novela On the road, que hablaba de sus experiencias en la carretera con la única compañía de las drogas, el sexo, el alcohol y el Jazz, y créeme, tuvo un éxito tremendo entre la juventud, fue aclamada como un verdadero manifiesto de exaltación del sentimiento salvaje de la vida y de la locura, porque encarnaba los deseos de libertad e independencia de esa generación, para quienes la carretera se convirtió en sinónimo de libertad y aventura. Unos años antes la sociedad descubrió a la generación beat, pero solo entonces se comenzó a considerar a Kerouac como líder indiscutible de ese grupo de escritores que querían romper con la acomodada vida de la sociedad americana, que querían liberarse de las asfixiantes convenciones sociales de la época y buscar un sentido a la existencia .

Yo acaba de llegar de Japón. Después de un viaje interminable bajé del barco y camine por las calles de Nueva York en busca de cualquier garito abierto para pillarme la madre de todas las cogorzas. Encontré uno detrás de una esquina, bastante escondido, The Incline, donde música de Jazz sonaba tras la puerta sucia y destartalada del local, con las ventanas rotas y olor a meado de borracho manchando la paredes, pero me daba igual, si tenían alcohol, ya me bastaba. El local apenas estaba vació. El barman, dos tíos jugando a billar y al final de la barra, iluminado levemente por una bombilla llena de polvo se intuía la silueta de alguien con la mirada perdida en el fondo del vaso.

Me senté en el taburete y le pedí al camero Jack Daniels. Cuando me servio la copa le dije que dejara la botella y en ese momento, cuando la tenia delante, la botella brillo majestuosa, vestida con su etiqueta negra, con todas sus esquinas pulidas perfectas. El primer trago siempre es para olvidar el desarraigo y a partir de ahí, ya no hay limites. Llevaba mucho tiempo viajando, años, y de todas las historias que había vivido, siempre había una que se repetía, siempre se repetía. No dejaba de pensar en todo aquello, y ahora era yo el que tenia la mirada perdida en el fondo del vaso cuando volví a mirar al tío que estaba sentado a final de la barra. Tenia cara de boxeador, barbilla afilada, nariz prominente, pelo corto pero alborotado y con ojos claros de mirada profunda. ¿Quien es ella? me pregunto mientras clavaba su mirada profunda y serena sobre mi. Yo volví a mirar el vaso, y de un trago asfixiante lo vacié, ¿quien es ella? insistió él...

- Ella... ella...

- Vaya! ¿de verdad? una mujer así debía de estar acosada continuamente por pretendientes...

Me serví otra copa, y él ya se había sentado en el polvoriento taburete que había a mi lado, había traído su vaso, su botella y un botecito con pastillas, Benzedrina, decía la etiqueta, y mientras lo abría y se tomaba una me volvió a preguntar...

- Y bien ¿como era ella?

- Ella... ella amigo, tenia esa expresión, extraña e irresistible que va mas allá de la superficie de sus rasgos, como si todo el mundo le resultara al mismo tiempo infinitamente divertido... e infinitamente trágico. Y es cierto, competía por su afecto, pero nunca conocí a una mujer así, cuando la miraba veía a un Ángel, cuando tocaba su piel mi cuerpo se estremecía, y cuando la besaba sabia que, me estaba enamorando... fue real ¿sabes? jodidamente real...

- Wow! Eso si es amor amigo, expresado como si hubieras salido directamente de Orgullo y prejuicio. Ahora entiendo la botella y tu mal olor ¿hace cuanto que no te das un buen baño?

No dije nada. No podía. El me miraba desde detrás del vaso, desde detrás de sus ojos verdes, con la boca entre abierta, pensándose si hablar conmigo o no...

- Oye... Ellas son una bendición -me dijo- pero nosotros... nosotros somos la maldición, todo lo estropeamos. Yo he estado casado 2 veces y he tenido multitud de amantes, pero en cada segundo he sentido como palpitaba la vida. Todo lo que hacemos es encaminarnos derechos a la tumba, y un rostro cubre nuestro esqueleto por un tiempo, así que, mueve ese rostro y sonríe... enamorate de tu existencia y nunca te arrepientas de nada que puso una sonrisa en tu cara...

En todo este tiempo había conocido a muchas personas, muchísimas, pero a nadie como a él, a nadie que amara tanto la vida, que sintiera tan profundamente dentro de él lo que era el simple hecho de respirar, de sentirse vivo. La forma en que hablaba, con convicción, lo que decía, de verdad creía lo que decía...

- Nuestros actos ponen cosas en movimiento, y tenemos que vivir con ellos -le dije- y cuando alguien se marcha siempre te deja algo, algo para que recuerdes que es el dolor. Durante mucho tiempo he estado buscando, no se que, pero lo único que he encontrado es lo que no quería y no quiero seguir malgastando mi vida buscando respuestas que no me van a gustar... me siento cansado...

 - Entiendo... mira, independientemente de como se viaje, de los atajos que se tomen, del cumplimiento o no de las expectativas, uno al final siempre acaba aprendiendo algo... y la culpa y el dolor... puedes hacerlos desaparecer... Siempre nos encontraremos decepciones en el camino, o gente que de alguna forma u otra nos marque, siempre existirá en nosotros ese amor que es como un sueño imposible que se lleva la noche, pero no hay que rendirse, nunca, hay que seguir adelante porque nunca sabes que es lo que puedes encontrar mas allá del valle, no sabes si el océano esta detrás de aquella duna o si el cielo azul se volverá rojo al caer la noche... Lo importante seria ¿que es lo que has aprendido en tu viaje..?

Demasiada sabiduría en sus palabras, demasiada, como para estar regada con drogas y whisky... ¿ había pasado demasiado tiempo fuera y el mundo había cambiado sin darme yo cuenta? ¿o es que él era como yo? ¿habría encontrado por casualidad a otro de los nuestros...?

- Tío... ¿Que haces aquí? ¿por que hablas conmigo? Solo he entrado para tomar una copa tranquilo y lamerme las heridas ¿que es lo que quieres?

- A la primera pregunta te diré que, estoy aquí porque quiero emborracharme. Soy bastante tímido, y esta noche tengo un recital de Jazz y poesía y así es como me relajo,  y a tu segunda pregunta, porque hablo contigo, es porque las únicas personas que me agradan son las que están locas, locas por vivir, locas por hablar, locas por ser salvadas...

- Entonces soy tu hombre, estoy loco, aunque no necesito que me salven. La salvación esta altamente sobrevalorada. Todo lo que sé, es que el hombre no quiere salvación, no quiere redención, solo quiere satisfacer sus propias apetencias, sumirse en esa espiral de hedonismo y placer sin importarle como acabara todo, sin importarle los demás... El ser humano es egoísta por naturaleza, e incluso aquellos que  tu creas que no lo son, créeme, lo son.... yo lo soy, tu lo eres, por eso estamos aquí, bebiendo en este antro, porque nos da igual donde sea mientras nos den lo que queremos...

Por un instante me quede callado, en silencio, mirándole a los ojos, y el hacia exactamente lo mismo. Estábamos escudriñándonos el uno al otro, intentando averiguar el porque de aquella extraña conversación...

- Discúlpame -dije- se nota que eres un tío que aprecia la vida, que vive intensamente todo lo que hace, ya sea tomarse una copa en un garito de mala muerte como este o cocinar espagueti a la boloñesa en el carnaval de Venecia...

- Tranquilo, no creo que hables mucho, lo que creo es que escondes demasiado, y tus silencios... tus silencios son escandalosos... demasiados secretos... y propongo un brindis por eso, por todo lo que no decimos, por que sabemos que quien lo escuche no lo entendería jamas... por nuestra locura...

- Brindo por eso pues...

- Por cierto, me llamo Jack, Jack Kerouac....

De repente Billy me interrumpió...

- Para para para!! A ver ¿me estas diciendo que en el 57 llegaste de Japón, que te metiste en un garito de mala muerte, que te encontraste ni mas ni menos con Jack Kerouack, y que ademas te tomaste unos tragos con el? ¿pero quien te crees que eres? Solo el simple hecho de que no aparentes mas de 30 años...

- 33 para ser exactos

- Vale! Pues 33! Eso ya dice que es imposible que hubieras nacido antes del 57, y ademas ¿Jack Kerouac? ¿Por que no Keneddy? O mejor, Hugh Hefner!!! A ese si que hubiera merecido la pena conocerlo en su mejor época...

- Pues la verdad es que a Hef lo conocí en el 61, en la única cita doble que he tenido, él, yo, y las gemelas, Marzo y abril si no recuerdo mal...

Billy se quedo callado mirándome fijamente, intentando buscar las palabras exactas que definieran lo que quería decirme en ese momento...

- Eres un gilipollas y estas para que te encierren... y pensar que casi te creo...

Sí, contundente, como un puñetazo en la boca del estomago. Se dio media vuelta y se marcho del bar, y no lo volveria a ver en muchísimo tiempo...

John había estado detrás de la barra todo el rato, fingiéndose atareado mientras escuchaba la conversación disimuladamente.

- Si sigues frotando así el vaso al final lo vas a gastar...

- Perdona tío -musito nervioso mientras se acercaba tropezando con trastos y cachivaches por detrás de la barra- solo quería preguntarte...

- dime...

- ¿Conociste a Bob? a Dylan quiero decir...

- Robert Allen Zimmerman...

- No tío! A Bob Dylan!

- Así es como se llama realmente John, Robert Allen Zimmerman...

- Ah! Entonces le conociste ¿no?

John era un afroamericano de unos 50 años, inmensamente grande y demasiado tímido para un hombre de su tamaño, y dos cosas me sorprendieron de su actitud. Primero, que le gustara Bob Dylan, y segundo, su credulidad ante lo que le estaba contando.

- Sí John, le conocí. La primera vez que le vi fue en su primer año en la universidad, en Minnesota. Trabaje allí de profesor de Historia, era mi primer año, y algunas noches solía ir a una cafetería que estaba a unos pocos bloques del campus, que se llamaba 10 O´Clock Scholar,y allí una noche lo vi subir al escenario acompañado de su guitarra y su armónica. Era solo un crió y...


                                                                                                         continuara...




*Los diálogos con Jack Kerouac son textos originales de él en claro homenaje al escritor...




viernes, 25 de marzo de 2011

Hermoso azul mistico...




Hoy he vuelto a ver la cara de Dios, pero esta vez, tan de cerca, que la he rozado con mis pestañas, y cuando me quise dar cuenta el miedo había desaparecido, todo era plenitud y en esos eternos segundos pude sentir como abrazaba mi corazón, y la tristeza... la tristeza desaparecía.... jamas me había sentido así de bien...

La música me envolvía en autentico dolby surround Celestial 5.1, palpitando en mis venas al ritmo que marcaba mi corazón apagándose, mientras un psicodelico cielo multicolor envolvía mis pupilas. He saboreado el jugo de su vagina, su olor, y cuando iba a follármelo me han arrancado de sus brazos y me han vuelto a dar una segunda oportunidad en este pedazo de mierda que llamamos mundo....

Sigo sin creer en Él. No se si lo que paso tiene algo que ver con su grandeza o simplemente era el resultado de las conexiones eléctricas de mi cerebro fallando, pero lo que si se, es que los caminos del señor son inescrutables...

lunes, 21 de marzo de 2011

Unstoppable...





UuuuuuUUuuuAAAaaAAaaaaaaaaaaaaaaaAAAaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!


I like my music loud, in my ears, in my brain, in my heart, cos its not here anymore...
I need it...


Desbocado, fuera de control, imparable...

miércoles, 16 de marzo de 2011

Everything in unbelievably breathtaking balance...

Trocitos de pasteles en los bolsillos, botones que se descosen y salen rodando, el aroma de la peladura de un limón, el sabor a nuez moscada, a roble, una melodía triste, las alas del coraje, el metro en hora punta, Amanda y su melena rizada y roja, sus curvas, y una espectacular mirada azul intenso como colofón a una figura perfecta.

Era muy simple. Él era muy simple. No le daba inverosímiles explicaciones a lo que no tenia, porque lo único que quería era disfrutar de su vida sencilla con los pequeños detalles que venían en ella. En Sunset Park la puesta de sol era algo prodigioso. Para llegar allí tenia que bajar por Crescent street y girar a la derecha por Tullibardine Road hasta el final, y después, Drummond Ave, y ya estaba allí.

A veces saber todo de alguien puede parecer que esta bien, pero realmente es mucho mejor reservarse algo... Nunca entendió por que Amanda le dijo eso... hasta ahora,  mientras recordaba sus labios como dos gajos de naranja de efusivo sabor dulce y veía el mar a lo lejos, en la bahía.

Cada día dormía con menos fe en las personas y su dogma desaparecía en los verbos equivocados, muriendo la fantasía que antes encerraban sus palabras... Mi cama sonríe cuando te ve llegar y llora cuando te marchas... Hubiera mordido sus pecados solo para liberarla...

Subió al vagón del metro por los pelos, tanto que incluso su chaqueta se quedo atrapada entre las puertas. Livin on the edge de Aerosmith sonaba por los altavoces... que raro, nunca se había percatado de que en el metro hubiera hilo musical... Tell me what you think about your situation, complication-aggravation, is getting to you, tarareaba mientras un afroamericano evidentemente ciego le miraba a través de sus gafas oscuras... por un momento pensó que la siguiente parada seria Wonderland ¿Por que no sonaria love in an elevator?

Miraba por la ventana viendo pasar el reflejo de las luces de neón del vagón a toda velocidad por el túnel oscuro cuando de repente la música dejo de sonar, y una voz electrónica a través del altavoz anunció: Próxima parada, Wonderland...

Lo que se deja de decir es tan importante como lo que se cuenta,  rezaba un grafitti en la puerta del vagón, pero él lo que quería era comer langosta y beber margaritas, como las estrellas de Hollywood. Salio de la estación del metro. Llegaba tarde, muy tarde, y al girar la esquina por fin la vio, a través del cristal... Amanda... Entro en el restaurante, y la miro, y la beso. Ella estaba en su vida y todo tenia tenia un equilibrio increíblemente impresionante...



martes, 15 de marzo de 2011

Cosas que estallan

Juro decir la verdad, toda la verdad y todo eso, pero a veces no lo hago, a veces, lo que digo es solo una fantasía... ya ni proyecto sombra...


ya sabéis lo que dicen sobre la vida... solo una por cliente...

viernes, 11 de marzo de 2011

Hot, spicy and with a little bit of chutzpah...


 

Es todo tan jodidamente divertido.
No, no, es cierto, lo es. A veces resulta mas interesante mirar un piedra que hablar con una persona. 
Las piedras me gustan porque no sienten nada
y hay personas con una profundidad tan superficial
que me gustaría darles con una piedra,
                                                            porque al menos se que la piedra no sentiría nada...
sí, es jodidamente divertido...


Pero me da igual, de verdad...

es todo tan... ritual... 


                                                    A contramano he perdido hasta la capacidad de sorprenderme, 

y el hemisferio izquierdo de mi cerebro,
el que controla mis palabras, 
mis gestos 
y mis pensamientos
 es solo una polaroid desgastada

 como un pensamiento residual que esta ahí,
                            pero que en realidad no sirve para nada, y
                                                            mis manos, mis manos solo son hologramas,
                                                                           y sus movimientos solo son un temblor en mi                                                                                          
                         (in)sensatez...