domingo, 19 de diciembre de 2010

Si vas a intentarlo, ve hasta el final. Estaras solo con los Dioses y las noches arderan en llamas...


Hace un par de días fui a la comida de Navidad de empresa, ya sabéis, esas comidas o cenas que se organizan para todos los empleados una vez al año, donde se come gratis, se bebe gratis, y por un momento y gracias a la magia del alcohol, todos somos amigos, algunos follan y otros olvidan lo miserables que son en el trabajo. La verdad es que no me apetecía mucho ir, pero llevaba un par de semanas apestando a soledad recalcitrante y además, tenia ese día un turno muy jodido, pero después de unas cuantas piruetas del destino, un empujoncito a mi buena suerte y grandes dosis de carisma y paciencia, pude asistir, aunque como ya he dicho, estaba muy desganado, y me lo tome como: a ver con que me sorprende el destino hoy.

Y allá que fui, con mi traje de 2 botones y entallado, en color negro de raya diplomática, una camisa de vestir entallada también, sin corbata, y con los dos últimos botones del cuello abiertos, barba de un par de días y los mocasines mas cañeros y baratos que me he comprado nunca, también negros, y para terminar, Issey Miyake.

Estaba tan quemado de todo, tan quemado de todos los gilipollas con los que tenia que trabajar cada día, tan quemado con la hija de puta de mi manager que no paraba de putearme, tan quemado de la puta que me jodió con sus mentiras y que sabia que me encontraría allí, tan quemado de los cabrones que no dejaban de hablar a mis espaldas, que mi actitud fue de: Que os den a todos por el puto culo!!

Y entre con la cabeza bien alta ¡que cojones! cuando ya estaban todos esos mamones sentaditos con su traje de falsedad, y creerme, me hubiera gustado hacer una foto en ese momento para inmortalizar el momento, porque tuvieron que mirarme dos veces para darse cuenta de que era yo, yo, que entre con paso firme hasta la mitad del comedor buscando un sitio libre y pude ver sus caras frente a la mía...

Tuve suerte, porque me senté con gente que no había visto nunca, ya que trabajaban en un departamento bastante alejado del mio y con dos buenos amigos españoles entre tanto guiri. Lo primero que te preguntan en un sitio donde trabaja tanta gente de diferentes nacionalidades es de donde eres, y al responder que era Español, pues como no, comenzamos a hablar de fútbol, ese tema universal entre los varones de 15 a vete tu a saber. El caso es que después de un rato de animada charla entre copa de vino va, copa de vino viene, uno de los que estaba allí, me suelta que fue arbitro, y que pito al BarÇa de Cruiff (entiéndase cuando era jugador, así que os podéis imaginar que no era un chaval el tipo). La verdad es que el destino se estaba portando, buena compañía, risas, amigos, y ni rastro de la mancha de soledad que últimamente me había acompañado a todas partes.

Estaba contento, pasara lo que pasara ya había merecido la pena ir con tal de desconectar un rato, pero lo que yo quería era quitarme esa sensacion de soledad que uff, no se si os habéis sentido así alguna vez, hacéis las cosas solo porque hay que hacerlas, como un programa predeterminado con funciones básicas, dormir, desayunar, trabajar, comer, trabajar, reír (opcional en la versión Dear God 2.0) cenar y finalmente dormir. En fin...

(Continuara...)

4 comentarios:

Mónica dijo...

Y qué cenaste?
Por cierto no has tomado nota. Me nubla la vista....

Route 66 dijo...

Quizas necesites gafas :)

Mónica dijo...

Qué gracioso. No es nada despectivo el usar gafas pero no las necesito. Creo que el que las usa tambien las usa cuando lee un fondo claro.

Alejandra dijo...

Ya quiero leer el final!!!
El diseño de tu blog esta perfecto.

Abrazo...