lunes, 31 de enero de 2011

Los principios asustan, los finales son tristes, pero lo que vale, lo que vale es lo de en medio...

A lo largo de mi vida he aprendido a amar la diversidad. La diversidad puede traer consigo lecciones muy valiosas, cosas que nos pueden ayudar a incorporar en nuestro ser, cualidades que en el momento adecuado nos pueden ser muy útiles. Saber escuchar, dar una respuesta apropiada en el momento adecuado, no decir nada si lo que vas a decir no es mas bonito que el silencio, ser valiente cuando hay que serlo o humilde siempre, son cosas que no se aprenden de la noche a la mañana.

Cuando hablo de la diversidad, me refiero, por ejemplo, a todas las diferentes personas que me rodean, o a las miles de diferentes situaciones que vivo diariamente, a todas esas diferentes decisiones que inevitablemente he de tomar y a todas las palabras que a lo largo del día acabare pronunciando. Son todas esas cosas, que por cierto, antes me asustaba afrontar, las que ahora me motivan.

Gandhi dijo que por muy insignificante que nos pareciera lo que hiciéramos, debíamos hacerlo, porque nadie mas lo haría por nosotros. Nunca sabremos si una simple amable palabra, o un minuto de nuestro tiempo dedicado a escuchar puede sanar el corazón de una persona. No lo sabremos si no lo hacemos, y a mi me gusta hacerlo, porque se que yo también recibiré algo a cambio. Puede parecer egoísta, pero en este caso, lo que yo reciba quizás me ayude en un futuro a salvar a alguien.

Desgraciadamente, mi tiempo es limitado, y mis ganas son muchas, y aunque se que yo también necesitare de alguien y que puede que no este allí, también la diversidad me ha enseñado a encajar con gracia y caer de pie. Que puta ironía ¿no?




Precioso temazo que me encanta, pero que no tiene nada que ver en este post (aunque el desamor sea una de esas infinitas diversas variaciones de la vida) pero ¡que coño! algún día la música dominara el mundo...


4 comentarios:

Mónica dijo...

Yo creo que a lo que casi nadie le da importancia (lo que cosideran insignificante) realmente es a lo que deberían dársela. Es el fundamento, es la esencia.

rombo dijo...

Cuántas verdades, y cuánta sabiduría.

Saray Pavón dijo...

Pues creo que la canción tiene mucho que ver. Esos momentos de desamor quizás te han hecho "encajar con gracia y caer de pie" y apreciar tanto la diversidad.

Y coincido con lo que te ha dicho Mónica. Ya sabes que la esencia es una de esas cosas que me pierden :P

No sé, creo que es bueno tanto tener apoyo como pasar momentos en los que el único sostén somos nosotros mismos (eso nos hace más fuertes). Y que también en ocasiones no debemos ser los salvadores, si siempre estamos ayudando, sacando las castañas del fuego o escuchando... se corre el riesgo de que la otra persona no reaccione. Eso es como lo de los frutos de los árboles, que si caen demasiado cerca no pueden crecer y acaban muriéndose :P

PD: ¿No ves como eres un buen libro multiusos? :P

Route 66 dijo...

Monica: Tienes toda la razon. Lo que para otros puede no ser importante, para nosotros puede serlo, y no hay que dejar que nunca nadie nos convenza de lo contrario. La esencia... eso es :)

Rombo: Son solo mis reflexiones, pero me alegra mucho que lo veas asi :P

Limoncito :P : Las situaciones en las que recibes apoyo o lo das, no se buscan, simplemente aparecen. Puede que haya personas que necesiten de esa ayuda constante, y no porque no quieran hacerlo por ellas mismas, sino porque esa situacion lo requiera. Si esa persona sabe reaccionar, no necesitara de nuestra ayuda y entonces no se dara el caso en el que tengamos que prestarla.

Pd: Manual de estilo, limoncito, manual de estilo ;P